sábado, 22 de mayo de 2010

Los dioses ríen cuando se divierten

Constantemente, cuando nos ocurre una contingencia, la bendita culpa se la achacamos a alguien; pero esta vez, quizás porque nos hemos acostumbrado desde nuestra infancia a creer en un ser superior, a él le arrojamos en su cara todas las vicisitudes que nos ocurren. Esa siempre ha sido la excusa: Dios así lo quiso y no se puede hacer nada. Nos volvemos infames con ese Dios creado por nosotros. Contra él no podemos luchar en nuestro periplo terrenal, pero lo usamos para excusarnos como si fuera nuestra tabla de salvación. Dios está allí para salvarnos. Lo utilizamos como cualquier objeto para luego arrojarlo a un lado y olvidarnos totalmente de él; ha sido cosificado de tal forma que se ha convertido en un juguete o comodín que resuelve nuestros problemas.

El que tenga ojos que lea y el que lea que interprete, pues como lo dice Luis Antonio Restrepo en el prólogo de Arte y Filosofía del maestro Estanislao Zuleta,"Toda lectura verdaderamente seria tiene que ser actividad interpretativa; en una palabra tiene que ser un taller. Si la lectura no tuviera la posibilidad de ser transformadora sería una de las actividades más extrañas y estúpidas que hubiera inventado la cultura humana". Sí, por eso recurro a esta ideas para manifestarles algo muy pertinente que debemos tener presente cuando de conocimiento y pensamiento se hable; no obstante, sin ser epistemólogo ni filósofo ni mucho menos, me gustaría expresarme para no callar lo que pienso.

Creo, y estoy más que seguro, que la actividad pensante no es exclusiva de estas personas como tampoco a ellos debemos todo el andamiaje cultural de nuestra sociedad. Pues, como dicen las malas lenguas, tanto la filosofía como la historia ha sido escrita y socializada desde una postura política de poder hacia los demás.Luego entonces, si el hombre es crítico por naturaleza, no debería someterse a las percepciones de aquellos que quizás no ha conocido y menos cuando muchas ideas ya han cumplido su ciclo de existencia y no tienen la validez necesaria para seguir empleándose. Esto no quiere decir que no debamos apreciar las percepciones de ellos, pues la historia de la filosofía merece respeto y consideración como tal, porque ha sido fundamento conceptual para el desarrollo y el progreso del hombre y de la sociedad. No obstante, nadie posee la verdad revelada como tampoco se puede permitir que se subyugue el pensamiento de unos, imponiéndose el de otros. Tal vez ese ha sido el equívoco de la humanidad de estar repitiendo frase vanas y huecas sin el sentido y la relación precisa con la realidad.

En sí, partamos de la apreciación que se tiene de conocimiento y que revela lo que desde entonces, desde la antiguedad, se entiende por tal. El conocimiento es una formalización científica del pensamiento sistemático, puesto que refleja una lógica y una metodología en su materilización. En mi concepto, eso es lo que permite desabrozar la realidad circundante. Entonces, el hombre para convencer que posee ese conocimiento de la realidad, en este caso su verdad, debe demostrar que lo que él percibe y considera desde su pensamiento es su verdad y para tal efecto debería crear unos sistemas de explicaciones y deducciones, que a partir de axiomas y demostraciones vayan confirmando que dice lo que dice, porque ha utilizado su argumentación para tal objetivo. Es decir, si no demuestra que tiene sentido y significado lo que manifiesta, su verdad no es más que huevo vacío. La verdad no se impone a través de la fuerza, la verdad se demuestra y punto.

De lo anterior se desprende que cuando se posee la capacidad de demostrar con solidez una verdad no se puede recurrir a la imposición vertical y excluyente de quien maneja esa apreciación. La ciencia y su conocimiento no son autoritarias; son conciliadoras de la demsotración. Ciencia es sinónimo de libertad; nadie puede imponer su verdad a través de la tiranía y la vehemencia dogmática. Pues, la piedra angualar de la libertad del individuo es la contradicción de puntos de vista; nadie, desde cualquier valoración científica puede hacer que los otros se pleguen a sus criterios, puesto que ya no sería ciencia, sino otra cosa diferente.

Estas palabras para hacerlos caer en cuenta que si están defendiendo una postura considerada científica deben respetar las otras apreciaciones. Recuerden, piensen por sí mismos para que la autonomía y la libertad los hagan libres y los dioses puedan reiarse de las payasadas divertidas de quienes abusan de sus confianzas. Igualmente, rían para que el disfrute sea eterno, puesto que la ignorancia podría ser la incapacidad, en el fondo, de saber que no se sabe, y si somos ignorantes constantemente estaremos tras la búsqueda del conocimiento sin necesidad de estar apelando a las verdades de los otros. No es necesario el dogma para tener nuestra verdad, ya que coartamos a que los otros puedan expresarse libremente en un campo de combate dialógico.

Ríamos para que nuestro circo siga circulando a través de los tiempos y la hegemonía de la especie humana no fenezca sin la huella eterna de nuestras carcajadas.
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miércoles, 19 de mayo de 2010

Cavilaciones para después del desayuno.

¿Y entonces? Cae como una piedra en el alma, la bendita palabra iluminada de sonidos ancestrales. Todo es oscuro hasta el cansancio de tus ojos; pero las palabras fluyen y es lo último que puedes salvar del cataclismo universal del egoismo.

Llevas tus silencios arrastrados a todas partes. Son tu carta de presentación, aunque digan que eres histrión, no me lo creo porque el dolor del alma es fuerte y sabe a muerte. Detrás de tí hay unos ojos endemoniados que se esconden para ocultar su podredumbre. No sé. Tal vez se esfuman con tus gases hediondos, dejando una estela de incertidumbre de esta realidad inexplicable y lenta que va lamiendo tu tiempo. Ahora,cuando se exprimen tus lágrimas de viento y poco a poco inundan los vacios de silencios, veo que atoradas están tus ideas y las palabras no se dejan aguzar por la premura del infierno terrenal que late en cada arteria principal de esta hedionda ciudad; mi ciudad amurallada. Son palabras que laten, quizás sin tener la culpa de su nacimiento, pero quien las lanza sabe cuál es su intención. Horrenda aventura que intenta escaparse de su dueño y fracasan en su empresa.
Exaspera verte decir estupideces con bonitas frases. Leve resonancia de decir nada y no decir nada. De intentar amarrar lo inexistente con tus frases. Eres nada; sólo eso eres, nada.

domingo, 16 de mayo de 2010

Reflexiones para reflexionar

" Enseñar a leer y producir textos es, primero que todo, un acto ciudadano de profundo humanismo"
Josette Jolibert

El epígrafe lo dice todo; no podemos desligarnos de nuestra condición de maestros del mundo, por eso analicemos la lectura y la escritura como las dos habilidades que debemos enseñar desde nuestro quehacer diario con nuestros niños y jóvenes para modelarles su función de ciudadanos de este siglo.

De la lectura se ha escrito tanto y aún hay muchas cosas por expresar de ella.Es decir, por mucho que trate de abarcarse de un sólo tajo, sería díficil abordarla y definirla con la precisión requerida y necesaria. La lectura se desliza lentamente en nuestro mundo y poco a poco va mostrándose como una herramienta trascendental para el hombre del siglo XXI; ya dejó de ser mirada como el "Cocó" de todos los que desean estudiar. Ahora se mira como la primera estrategia para llegar al conocimiento. Se estudia, se analiza desde todas las perspectivas científicas: la semiótica, la sicolingüística, la neurolingüística, entre otras ciencias. Sin embargo, es buenos manifestar que ese proceso hermenéutico no sólo se da con los textos impresos, sino también con cualquier otro sistema simbólico que sea configurado por el hombre: la moda, las imágenes, el baile, los peinados, los colores, entres otros signos y símbolos deben ser leido para poder interactuar en este mundo globalizado.

Haciendo una aproximación más interesante, digamos que el proceso lector es una actividad intelectiva que pasa por dos estadios: la comprensión y la interpretación. El primero, desde una visión piagetiana, no es más que una asimilación y acomodación de la nueva información a la estructura cognitiva del lector. Proceso de reconocimiento y asociación que funge como conocimiento. La interpretación, sin embargo, va más allá y se entiende como el proceso mediante el cual el lector se empodera de la información, se apropia de ella y ,de manera creativa, la exterioriza, haciéndola suya y ofreciéndole un toque personal la socializa y la pone a circular como suya. Sí, leer es trabajar arduo y parejo. No hay nada regalado; comprendemos e interpretamos acorde a las necesidades y motivaciones personales. Según el maestro Jurado Valencia, los encunciados que se materilizan en la textura del escrito " son representaciones del sentido, o de la significación, que deben su existencia a quien los produce y a quien los interpreta".

De otra partes, sin extendernos hacia otras cosmovisiones, tengamos presente lo planteado por De Zubiría " leer es la tercera macrohabilidad más compleja del intelecto humano", puesto que en esta habilidad artificial se involucran más de 19 competencias, escalonadas en seis niveles de complejidad creciente. Sin entrar en detalles; la lectura pasa por: el nivel de intelección donde la afectividad juega papel esencial para lograr la meta propuesta durante la lectura; también un segundo nivel relacionado con la motivación, pero más específico con el manoseo del texto: lo instrumental y subjetivo de la lectura: información relievante, subrayado, etc. El tercer nivel es cognitivo, se sacan las ideas más importantes, se sacan los macropensamientos y se transcriben ideas. El cuarto nivel está enfocado a lo cognitivo,igualmente, pero el lector se apropia de vínculos escondidos, hace inferencia de lo no expresado en el texto, permitiéndose ir más allá para hallar la macroestructura o eje temático del texto; el quinto el lector ensaya, se desprende de su yo interior y comienza el complejo mundo de la escritura como habilidad aprehensible a través de la praxis cotidiana, y por último nos hallamos en el nivel metatextual, nivel donde las valoraciones, la crítica y la postura personal son la piedra angular para que el lector demuestres su competencia creadora y manifieste su pensamiento.

En síntesis, ese proceso dialógico que se nos ofrece cuando realizamos cualquier lectura no debe ser pasivo; se debe convertir en una actividad placentera y llena de experiencias que conciten la estructuración de una sociedad preparada para su liberación. La lectura nos libera de las ataduras de la ignorancia, permitiéndonos ser autónomos y libres para trascender la cotidianidad alienadora y excluyente de los tiempos.

Más allá de la lectura, una reflexión para reflexionar desde la escuela.

" Enseñar a leer y producir textos es, primero que todo, un acto ciudadano de profundo humanismo"
Josette Jolibert

El epígrafe lo dice todo; no podemos desligarnos de nuestra condición de maestros del mundo, por eso analicemos la lectura y la escritura como las dos habilidades que debemos enseñar desde nuestro quehacer diario con nuestros niños y jóvenes para modelarles su función de ciudadanos de este siglo.

De la lectura se ha escrito tanto y aún hay muchas cosas por expresar de ella.Es decir, por mucho que trate de abarcarse de un sólo tajo, sería díficil abordarla y definirla con la precisión requerida y necesaria. La lectura se desliza lentamente en nuestro mundo y poco a poco va mostrándose como una herramienta trascendental para el hombre del siglo XXI; ya dejó de ser mirada como el "Cocó" de todos los que desean estudiar. Ahora se mira como la primera estrategia para llegar al conocimiento. Se estudia, se analiza desde todas las perspectivas científicas: la semiótica, la sicolingüística, la neurolingüística, entre otras ciencias. Sin embargo, es buenos manifestar que ese proceso hermenéutico no sólo se da con los textos impresos, sino también con cualquier otro sistema simbólico que sea configurado por el hombre: la moda, las imágenes, el baile, los peinados, los colores, entres otros signos y símbolos deben ser leido para poder interactuar en este mundo globalizado.

Haciendo una aproximación más interesante, digamos que el proceso lector es una actividad intelectiva que pasa por dos estadios: la comprensión y la interpretación. El primero, desde una visión piagetiana, no es más que una asimilación y acomodación de la nueva información a la estructura cognitiva del lector. Proceso de reconocimiento y asociación que funge como conocimiento. La interpretación, sin embargo, va más allá y se entiende como el proceso mediante el cual el lector se empodera de la información, se apropia de ella y ,de manera creativa, la exterioriza, haciéndola suya y ofreciéndole un toque personal la socializa y la pone a circular como suya. Sí, leer es trabajar arduo y parejo. No hay nada regalado; comprendemos e interpretamos acorde a las necesidades y motivaciones personales. Según el maestro Jurado Valencia, los encunciados que se materilizan en la textura del escrito " son representaciones del sentido, o de la significación, que deben su existencia a quien los produce y a quien los interpreta".

De otra partes, sin extendernos hacia otras cosmovisiones, tengamos presente lo planteado por De Zubiría " leer es la tercera macrohabilidad más compleja del intelecto humano", puesto que en esta habilidad artificial se involucran más de 19 competencias, escalonadas en seis niveles de complejidad creciente. Sin entrar en detalles; la lectura pasa por: el nivel de intelección donde la afectividad juega papel esencial para lograr la meta propuesta durante la lectura; también un segundo nivel relacionado con la motivación, pero más específico con el manoseo del texto: lo instrumental y subjetivo de la lectura: información relievante, subrayado, etc. El tercer nivel es cognitivo, se sacan las ideas más importantes, se sacan los macropensamientos y se transcriben ideas. El cuarto nivel está enfocado a lo cognitivo,igualmente, pero el lector se apropia de vínculos escondidos, hace inferencia de lo no expresado en el texto, permitiéndose ir más allá para hallar la macroestructura o eje temático del texto; el quinto el lector ensaya, se desprende de su yo interior y comienza el complejo mundo de la escritura como habilidad aprehensible a través de la praxis cotidiana, y por último nos hallamos en el nivel metatextual, nivel donde las valoraciones, la crítica y la postura personal son la piedra angular para que el lector demuestres su competencia creadora y manifieste su pensamiento.

En síntesis, ese proceso dialógico que se nos ofrece cuando realizamos cualquier lectura no debe ser pasivo; se debe convertir en una actividad placentera y llena de experiencias que conciten la estructuración de una sociedad preparada para su liberación. La lectura nos libera de las ataduras de la ignorancia, permitiéndonos ser autónomos y libres para trascender la cotidianidad alienadora y excluyente de los tiempos.