martes, 25 de mayo de 2010

DE LA MATERIA PRIMA A LA MATERIA GRIS O VISIONES DE UN SOÑADOR.

Autor: Edinson Pedroza Doria
RESUMEN
Los cambios realizados en casi todas las actividades humanas han traido como consecuencia nuevas formas de ver y sentir el mundo. Ya no hay que esperar tanto tiempo para recibir noticias lejanas; a la vuelta de la esquina está un café-internet que te pone en contacto con quienes deseas. La tecnología ha transformado todo; entonces, imaginémosnos la ciencia¿Cuánto agua no ha corrido por debajo del puente, desde que comencé a escribir todo esto? Por eso, las cosmovisiones que circulan en el mundo informatizado se deben respetar; ya la primacia de la razón como mera explicación de lo que sucede debe revisarse y comenzar a analizar las otras visiones para no quedar anquilosados en el pretérito y creer que hay una unidimensionalidad explicativa del mundo; ese mundo que existe sin que tengamos que dejar de amarlo. Todo ha cambiado; es hora de comenzar a pensar que el conocimiento también ha cambiado.


Todo, todo está transformado. El pensamiento y la ciencia han permitido que las sociedades vivan inmersas en constantes cambios radicales. La cultura, la familia, los valores en general y cualquier actividad humana, no están exentas de esta realidad. Entonces, los relatos que explican o intentan explicar las verdades se quedan cortos y comienzan su decadencia y desmoronamiento para darle paso a otras cosmovisiones, a otras formas de explicarse la realidad. En sí, eso está bien y permite que haya una polifonía de apreciaciones, consolidando las concepciones de respeto e igualdad, el surgimiento de otras formas de hacer las cosas y de pensar, y permitiéndonos sacrificar el establecimiento calmado de lo aceptado. La ciencia y la tecnología van a millón. Lo que no se puede tolerar es la forma como intentan homogeneizar a la gran masa. Los líderes se empoderan de las conciencias de sus súbditos y los someten a sus caprichos, construyendo una sociedad alienada y subordinada.
Sin embargo, el individuo, aquél que no está preparado para esas variaciones por no haber sido educado para los abruptos cambios de la realidad, y creo que nadie está preparado para eso, se encuentra en un vacío, en una oscilación pertinaz, que lo hace débil y maleable ante las adversidades. Quizás eso es lo que evidenciamos actualmente. ¡Quién no esté capacitado para esto, fenece y se hace excluir por sí mismo! El conocer es la herramienta del poder.

El discurso de la razón quedó anclado en el espacio y el tiempo, pasándole el balón, en lenguaje coloquial, a la incertidumbre, al desespero de no tener algo con lo cual soportar los puntos de vista y percepciones. Un hálito de incredulidad se fija y vehicula los comportamientos y actitudes desesperados, consolidando posturas postizas y facilistas que responden a circunstancias del momento y no a verdaderas posiciones coladas por el pensamiento. Nacen relatos emergentes sin el debido soporte argumentativo para resolver momentáneamente el ahora; los individuos se dejan arrastrar por la moda, lo “IN”, y crean aparentes y sólidas respuestas a los problemas. Se vive del momento, mas no se vive para la trascendencia de la existencia. En otras palabras se vive, pero no se existe.
¿Pero, qué hacer ante esa situación? Pregunta comprometedora y retadora que conlleva respuestas espinosas que, aunque sean aceptables, merecen ser discutida por quienes tienen la misión de hacerlo: todos los que han salido o intentan salir de la minoría de edad. Aquellos que fundamentan el valor agregado del conocimiento para transformar lo que es lesivo y nocivo para la naturaleza, el hombre y la sociedad.

Sí, vivimos una encrucijada sin poder definir ni decidir hacia dónde enrumbar la barca. Se ha vuelto muy pesada la responsabilidad. Pero, en mi concepto, la posible solución está en cada uno de nosotros cuando concertemos a través del diálogo abierto, sincero y honesto, cada una de las soluciones vislumbradas sin imponer ni descartar ninguna por muy ilógicas que parezcan. El planeta, la naturaleza, el mismo hombre está en peligro y aún se sigue discutiendo bizantinamente sobre nimiedades, rayando en la estupidez. La respuesta debe ser de todos; nadie puede quedarse por fuera de las exigencias que se tienen que hacer. Es una condición de los tiempos creer en el conocimiento y el pensamiento en su complejidad; puesto que las aristas aparentemente innecesarias podrían solucionar muchos problemas para esta gran máquina que gira sin que nadie la pueda detener.

Quizás, parodiando a alguien, esa pluridiversidad de puntos de vista es lo que hace que la complejidad adquiera su esencia en este contexto. Complejidad que quiebra la hegemonía unidimensional que preponderaba en la sociedad de la razón. Si el racionalismo se ha equivocado en el pasado por hacer a un lado las otras visiones que no se soportaban en ella, es hora de concitar la unión y el estudio de los problemas desde todas las perspectivas habidas. Ninguna debe parecer hegemónica ni debe ser aceptada como tal. La sensibilidad es más útil ante la diferencia y permite que haya capacidad de aguantar las adversidades. La sociedad necesita creadores, inventores y soñadores para desaletargarse y reiniciar su reencuentro con sus orígenes.

1 comentario:

  1. De acuerdo. Las cosas aunque cambian, deben ser orientadas en pro de la humanidad, no en su contra.

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