G.G.M, UN CARIBE MÀS ¿Y QUÉ?
Autor: Edinson Pedroza Doria*
“Caribe es como decir indio bravo.
Es una palabra de guerra que cubre la floresta
Americana como el veneno de que se unta el aguijón de su flecha.
Y así es el mar, .el viento huracanado levanta olas,
montañas vivas.
Y las revienta contra la playa, y las pasea tierra adentro,
haciendo saltar los árboles en astillas.
Después de una tormenta, los gajos de la selva
quedan flotando en el remolino de las aguas
como tablas de una goleta destrozada.”
GERMÁN ARCINIEGAS, Biografía Caribe.
Abordar esta exposición sin identificar la posición pedagógica de los maestros del Distrito de Cartagena sería una afrenta a ésta como ciencia y como soporte del quehacer diario de muchos de nosotros. Pues el ser maestro, en este caso de una ciudad histórica como Cartagena y referenciada infinidades de veces por Gabito, además de ser orgullo para muchos de nosotros, es un gran compromiso con nuestra identidad y con nuestras gentes; especialmente, niños y jóvenes.
En este Diplomado Cartagena de Indias: Conocimiento vital del Caribe, II Travesía por la Geografía Garcimarqueana, espacio de convergencia y divergencia de saberes, ha habido un aporte valioso para la configuración de un corpus epistemológico que, más tarde, podría servir para la interpretación de la obra del hijo del telegrafista, de una manera más práctica y sencilla. Hemos tenido presente, entre las percepciones de sumo interés, la más simple del mundo: la literatura está hecha para disfrutarse y ser leída con el cedazo del corazón, pues en ella va un pedazo de la realidad, sino toda, de quienes escriben y de quienes leen. Nosotros no desconocemos esa realidad, la vivimos en nuestras conversaciones, con nuestros saberes disciplinares, la mamadera de gallo, con nuestras clases y con nuestras esperanzas e idealizaciones de un país más equitativo e incluyente.
Creemos que ese Ser Caribe que permea nuestras vidas, y que palpita en cada latido, en cada evocación de momentos, espacios, colores, sabores y olores, guardados en nuestra memoria ancestral, se materializa cuando Gabito escribe y universaliza su obra.
¡Caribe! sí, Caribe. Caribe que sueña, que ríe, que piensa, que llora, que espera. Así de sencillo como esa palabra es nuestra existencia; llena de alegrías y tristezas milenarias, pero cargada de potencialidades que diariamente se van cristalizando con la sinergia característica de nuestras costumbres. Se tendría que vivir aquí, en este caribe multicolor y adormecido por la brisa marina, para comprenderlo y disfrutarlo; no obstante, su lucha constante contra la alienación sociocultural y económica.
¡Caribe! Mundo insondable, para quienes desconocen de él, pero tan tangible para quienes diariamente convivimos con él y en él. ¡Caribe inmarcesible! donde lo mítico, lo fantástico, lo onírico, lo irreal y lo real pareciera mancomunarse con el comportamiento y las cosmogonías de sus gentes, haciendo que hombres y mujeres se muevan con el vaivén de las olas del mar, respiren el olor rancio de sus calles, plazas, casas y parques. Caribe configurado por el sincretismo armonioso que subyace en cada uno de los instantes respirados en la cotidianidad, enmarcados en las obras de Gabito, desde la Hojarasca hasta Memoria de mis putas tristes.
Decir Caribe es manifestar otras formas de interpretar el mundo, otras visiones, otras necesidades, otras dudas y otras querencias que trascienden la geografía política y se arraigan en aquellas afinidades históricas y culturales que nos hacen únicos en la diversidad. Pues, las Remedios, las Úrsula, los Aureliano, las Pilar Ternera, los Santiago Nassar, los José Arcadio, los Melquiades, entre muchos otros personajes son metáforas conocidas por cada uno de nosotros, los caribeños, que semantizan ese mundo contradictorio, pero significativo por su encanto como manifestaba Graciela Maglia en su conferencia: García Márquez y sus contemporáneos colombianos.
Asimismo, hablar del caribe significa muchas posibilidades de reencuentros con nuestras raíces, sin importar que el tamiz de la razón se presente o no. Por eso, cuando se intenta aproximar un poco más a la existencia caribe, a su Ser, pareciera que se alejara de nuestras manos y de nuestro conocimiento por su inexorable complejidad; así como lo hizo Remedio la Bella, elevándose a los cielos para representar la búsqueda de lo absoluto. Sin embargo, ese alejamiento es el catalizador de la constante averiguación por aquellos elementos comunes y prácticos que sirvan para una cooperación regional contra los tentáculos globalizantes e imperialistas que priman en esta era de la cibernética y la informática.
Según el profesor Antonio Benítez Rojo, el caribe, además de aquellos discursos disciplinares, surgidos de investigaciones de más de dos décadas, que lo acercan y le proporcionan elementos argumentales en pro de la defensa de su identidad, requiere de algunas formas de integración que, por supuesto, traerá ventajas económicas, políticas y socioculturales para sus gentes, siempre que haya una idea integradora y sólida desde el pensamiento de sus hombres y mujeres; esto es, desde sus gobernantes e intelectuales. Y el arte, en mi concepto, especialmente las obras de Gabito, entre muchas otras de literatos escondidos en los meandros del olvido, podría ser un eje y piedra angular integradores. Razón, más que suficiente, para abordar desde otras tipologías investigativas aquellos referentes consustanciales a la identidad caribe. Esos referentes que subyacen en la espontaneidad, el dicharacho, el chisme, la exageración extremadamente hiperbólica, que desborda la magia y la fantasía, el jolgorio, el hedonismo, la ironía, el carnaval, la burla entre otras, manifiesto en todas las obras de Gabito, caracterizado en cada uno de los personajes de su obra hechos que nos hacen ser verdaderamente caribeños, permitiéndonos ser seres únicos, con deseos y querencias diferentes son los elementos que, estudiados desde las polifonías conceptuales y teóricas van construyendo un nuevo enfoque didáctico- pedagógico ofrecido en este diplomado.
Es necesario resaltar que la hibridación existente desde los tiempos de la conquista es un factor de análisis que podría dinamizar los estudios históricos, antropológicos, económicos, políticos, literarios, culturales y lingüísticos, entre otros, para que haya un sentido del discurso caribe, que pueda defenderse desde la academia; un conocimiento vital de nuestra realidad que nos identifique como forjadores de un pensamiento sensible y crítico a la vez. El trabajo decidido y profundo, según el investigador Jorge Nieves Oviedo, ayudará a “Re-pensar nuestra territorialidad (…), incluye comprender que los nexos culturales, las alianzas económicas, los sueños compartidos y los esfuerzos por integrarnos no con los saludables pero intermitentes frecuencia de los seminarios y eventos similares, sino de manera permanente y consolidada, por encima de los límites de nuestros respectivos Estados-nación, es una realidad no sólo deseable sino también alcanzable”.
Se considera, aproximándonos un poco más a la realidad del caribe colombiano, que la eterna descalificación de nuestra forma de existir y gozar la vida, que se ha convertido en un estereotipo excluyente, desobligante y bufón, tiene que cambiarse cuando los discursos creados en y desde nuestra costa caribe comiencen a validarse desde nuestro propio imaginario y a demostrar que, más allá del folclorismo, el baile y la música, existen otros referentes interesantes de identidad que deberían mirarse con detenimiento y sinceridad; no basta con calificar de “ Costeños flojos”; “ Negros borrachones y juergueros”, “ Costeños mama burras(zoofilia)”, entre otras terminologías, para señalar y referenciar nuestras costumbres; pues, “ El eterno paisaje del mar nos ha hecho mirar hacia fuera, hacia el horizonte, es decir, ser un pueblo extravertido, sonriente y generoso con el forastero”, pero también un pueblo con potencialidades y aportes a la cultura universal desde la ciencia y el arte. Que la obra de Gabo ha hecho posible la transformación y la comprensión de lo que somos. Tal vez por esto el apego de muchos extranjeros por quedarse en nuestras tierras y consolidar la identidad pluricultural de nuestra región. Se le podría preguntar a Gerald Martin, el biógrafo de Gabito, si más allá de su interés por la vida y obra del autor, existen otros aspectos del Caribe, especialmente de Colombia, que le hayan llamado la atención y hayan marcado su cosmovisión extranjera de la existencia y el conocimiento.
De otra parte, los referentes sociolingüísticos, de los cuales se ha hablado aquí durante este periplo por una parte del Caribe, podrían contribuir a cristalizar un perfil de acercamiento a nuestra realidad simbólica y podrían ser una perspectiva para tener en cuenta cuando se hable de integración caribe, no obstante la diversidad idiomática o sincrética que existe en la región. Hechos lingüísticos que trascienden lo gramatical, que aborden lo semántico, lo pragmático, lo social y lo semiótico son estudiados por semiólogos, sociolingüistas, sociólogos, gramáticos y filólogos de una forma científica para poder tener y mantener una magnifica herramienta con la cual combatir el saqueo, la opresión, el abandono y la pobreza. No basta con la búsqueda de las identidades y raíces, si no hay unas verdaderas aspiraciones por edificar una propia manera de conocer desde nuestra realidad. Los discursos descontextualizados que subyacen en “trabajos e investigaciones” europeizantes y europeizados son importantes, pero no bastan para abarcar la realidad polifónica del Caribe, porque por muy importantes que ellos sean, se requiere que haya un rítmo acorde y coherente con nuestros investigadores y sus verdaderas realidades; ellos son los que pueden acompañarlos en este proceso investigativo por cuanto, han convivido con los problemas y han podido conocerlos de primera mano. De ahí, la necesidad de configurar una sociedad o grupo, de investigadores integrados por todos los extranjeros, libre pensantes y sin limitaciones, que puedan acrecentar el conocimiento y reconocimiento de nuestra región caribe. Nuestra grandeza estará en saber quiénes somos y hacia dónde pensamos llegar por nuestros propios medios.
Si Gabito y muchos otros escritores lo cristalizaron en sus obras, a través de esos discursos cargados de esencia identataria, por qué no hacerlo, desde otros trabajos que reflejen nuestra realidad cotidiana con todos sus matices. El Caribe es esencia emancipadora. Pero no basta con enunciarlo, se necesita decisión, acción y compromiso con el pensamiento. La infelicidad o felicidad de nuestra existencia estará inmersa en la percepción que se asuma de aquí en adelante con la anuencia de quienes vienen trabajando desde hace décadas por un discurso consecuente con nuestra realidad caribe. Parodiando a Benítez Rojos: “Y es que, para no exiliarnos irrecuperablemente necesitamos la idea de que pertenecemos a una gran patria, de que no navegamos solos; necesitamos la certidumbre de que individualmente hemos hecho parte de una gran historia y cultura colectiva; necesitamos, en fin, saber más de nosotros mismos,…” Esa es la cuestión por analizar, abordar y concretar desde nuestras propias perspectivas, puesto que “atreverse a pensar es empezar a luchar” como diría Gabito alguna vez en su interminable cavilar escritural, recogido en su momento como frase de combate de la revista Alternativa.
Pero ¿Cómo trascender pedagógica y didácticamente la experiencia de este espacio de encuentro disciplinar: Diplomado Cartagena de Indias: conocimiento vital del Caribe “II Travesía por la geografía Garciamarqueana? Sería importante, primeramente, establecer una aproximación sintética a los lugares comunes, visiones, interpretaciones críticas, influencias que sobre la vida y obra de Gabito se han planteado en este escenario. Pues se considera que las interpretaciones histórico-literarias, que se han contextualizado en sus reales escenarios, como ejes de su gran obra, deben constituirse, desde una perspectiva de acción pedagógica, en ámbitos prácticos de nuevos aprendizajes. Que nos permita una cabal comprensión del juego espacio-temporal, empleado por García Márquez, y que posibilite una interpretación más real a la carga simbólica, semántica y ficcional que subyace en sus obras.
Para los educadores del Distrito de Cartagena es fundamental retomar e investigar la obra garciamarquena, desde los elementos técnico-literarios, con sus respectivas categorizaciones analíticas y comenzar a resemantizar las fronteras conceptuales y generar ricas polémicas interpretativas que trasciendan los cánones establecidos hasta el momento, generando con ello una nueva forma de asumir la literatura, permitiéndonos una identidad caribeña que catalice la transformación que nos visibilice a todos y no a unos cuantos. Posibilidad que podría concretarse mediante el diseño y ejecución de la Cátedra de Formación e Investigación permanente en la vida y obra de G.G.M como pilar de nuestra identidad caribeña, al alcance de nuestros niños y jóvenes. Pues, analogando la frase: “la literatura es la única prueba concreta de la existencia del hombre”.
Referencias Bibliográficas
-Benítez, Rojo Antonio; El caribe en el siglo XXI: Un proyecto de Investigación. Fondo de Publicaciones de la Universidad del Atlántico, 1999. Ponencia presentada en IV Seminario Internacional de estudios del Caribe.
-González, P. Marcos y Rueda E. José Eduardo, Compiladores: Investigación Interdisciplinaria: Urdimbres y tramas. Colección Aula Abierta, Editorial Magisterio, Bogotá, 1998.
-Nieves, Oviedo Jorge; Dinámicas de Campo en el Caribe Colombiano. Fondo de Publicaciones de la Universidad del Atlántico, 1999. Ponencia presentada en IV Seminario Internacional de estudios del Caribe.
- Pedroza, Doria Edinson; Caribe ¿Y qué? Periódico El Universal, Magazìn dominical, julio 29 de 2007.
* Docente de castellano y Literatura del Distrito de Cartagena, Institución Educativa Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
(Se agradece la colaboración, sugerencias y recomendaciones de los docentes Alfonso Arce y Mapy May Ripoll)
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